domingo, 24 de marzo de 2013

LOS OTROS

                                     "Mañana se lo llevan
                                      preso a un coronel
                                      por pinchar a la mermelada
                                      con un alfiler.
                                      Yo no sé por qué."
                                                María Elena Walsh

Temo,
que a pesar de los esfuerzos
la memoria siga frágil.

Que subyazca
como un demonio
el "Algo habrán hecho".

        Qué hicieron

Pidieron un boleto estudiantil con 17 años.
Otros pretendieron un aumento de sueldo.
Otros cantaron.
Otros pintaron.
Otros escribieron.
Otros estuvieron en una agenda.
Otros asistieron a los que tenían menos.
O simplemente,
la arbitrariedad del momento exacto,
los halló.

Qué hicieron

Fueron solidarios.
Opinaron.
Soñaron subvenir,
apuntalar,
el derecho a la igualdad.

Deseo que
    se pagaba
        con flagelos
               con hijos
                    con la vida

                              No obture el dolor ni el odio
                              la palabra relate
                              qué hicieron
                              por muchos.
            



                                 

sábado, 28 de julio de 2012

TIME OUT

Agujerea el aire
la humareda.
El sopor obnubila
el tiempo desvencijado por el infortunio.
Suda
anajenado en el sexagonismo muerto,
fijo en el vaso / mientras
el jazz lee su cuerpo
abierto, entregado
al exorcismo del bronce y
la voz de Dinah que sentencia
apretándole las entrañas
Time out for tears.

sábado, 22 de octubre de 2011

En tu nombre

Contienes la fuerza ancestral renacida del
obsecado espejo y
la razón interpelante;

la naturaleza que pulsa el cincel de tus
múltiples alas;

vetusto tiempo, cándido y níveo, recorrido por
la indómita duda y
el orgánico amor que
salva

miércoles, 2 de marzo de 2011

cristal o espejo

Flores, fantasmas y piedras de colores
habitaron el jardín que precedía
la puerta principal.
Otro espacio,
el bastón, el tocadiscos, figuritas, la merienda y el capitán.
Pupitres, simulcop, aurora en la Inmaculada,
la música, los libros, la lealtad.
La puerta roja.
La inocente intensidad de Miró.
La rebelión de Dalí y su posibilidad.
Antiguas azucenas
humedecidas por
la brizna del quimérico pulso visceral
primero.
Atrás dejé aquel árbol, su cobijo, esa piel.
Tomé la puerta azul,
la de todos los capítulos,
una mesa larga, azul, demandante.
La silla azul,
años.
Al final la puerta de cristal
o espejos, abracadabra quién sabrá...
Cerrada.
Deja ver cacerolas, especieros, el mantel.
Subversivo aroma
convincente en las hendijas,
adivino,
laurel, romero, sudor, albahaca.
Sigo con la mirada
las frutas, capital
de los delirios,
de la mesa a la ventana,
sobre la fuente de plata sostenida
por tus manos.
Un bandoneón se retuerse quejumbroso
sobre un acorde del sur que aún recuerdo mío.

jueves, 21 de octubre de 2010

21 de octubre, Mariano Ferreyra

otra vez...
sobándose la panza
quizá
alisándose el pelo
con la baba blanca en las comisuras
sumando muertos
grito satisfecho
bestial
primitivo:
"¡un zurdito menos!"

disparo

agudo punto de fuga
el pecho
el centro

sábado, 30 de enero de 2010

Ejercicio sobre "Jeannie Miller" de Mempo Giardinelli

Dos semanas después, el Pelusa fue sorprendido en la calle por una mujer mayor; de pómulos salientes y la piel dura como el suelo que pisaban. Idénticos surcos en la tierra y en las manos. Los dientes como estrellas y la mirada sumisa pero decidida. A ella le temblaba, sin embargo, la voz.

Había soportado la soberbia de los nuevos dueños de su tierra. Cuando asediaron su rancho y lo quemaron. Tuvo que irse con sus seis hijos. Dejó todo sin cuestionar. Buscó otro lugar donde empezar de nuevo y sin embargo, nada le tembló.

Ese día, el Pelusa, iba sin prisa a visitar a uno de sus amigotes cuando ella lo interceptó. Él puso cara de asco, se tapó la nariz y observó por encima del hombro a esa toba que hablaba su mismo idioma y lo miraba con intensidad y calma a la vez.
Ella le habló del tiempo cuando Carlo Andreotti llegó a Resistencia, solo. La había llevado a su casa para trabajar cuando ella aún jugaba con sus hermanos a correr entre los algarrobos.
A poco de estar en el caserón, Don Carlo, así lo llamaba, le había pedido que fuese su "amiga" una noche de primavera. La convivencia le hizo parecer que saltar los abismos era fácil. Algunas cosas se habían vuelto, para ella, posibles.
Al final de ese mismo año, la india, ya estaba en la calle, con su valija en la mano y un niño en su vientre,... "de ojos celestes, muy claros, del color de esa porción de cielo que se ve, a las seis de la tarde, sobre el horizonte verde de la selva y debajo de una oscura tormenta de verano."

No fue publicado en el diario local, el caso de la aborigen que había importunado a un Andreotti, a Pelusa Andreotti, mientras caminaba por Resistencia.
Él alegó legítima defensa. El proceso fue corto y favorable.
El silencio se expandía en el pueblo igual que la tierra. Volaba sin parar en el Chaco por esa època de sequía una, y por la indignación el otro.
Nadie se sorprendió al saberse que con la Mossberg de su padre se quitó la vida unos días después.

No hubo testigos de las imágenes que le resonaron en los sesos como campanazos, ocupándole la conciencia en los últimos instantes. Fue la sonrisa blanca de Jeannie saltándosele de la boca en aquellos días felices. Era tan blanca como la de aquélla que se dijera su madre, a quien, la tristeza la había habitado desde sus más tempranos años. Aún así, podía percibirse en su rostro misericorde la complacencia, al referirse a los gurises, sus seis hermanos, que podría conocer cuando quisiera.

viernes, 23 de octubre de 2009

Cuestión de acústica

Ella adoraba la cocina, relucía más que nada en su casa. Y doy fe de que no era amante de las tareas del hogar. Sin embargo pasaba horas lavando platos y azulejos, se quedaba mirando las cucharas o simplemente apoyaba sus manos en la fría mesada cavilando quién sabe en qué.
Nunca entendí la preferencia por aquél rincón.
Hoy la escuché cantar:
"Perdí la noción del tiempo al caer de boca en tu boca..."
Supe que en ese reducido espacio la armonía y las letras se conjugaban de manera maravillosa con los acordes silenciados de su alma.