verbario
domingo, 4 de noviembre de 2007
Árbol
Mi espalda en su corteza es testigo:
la savia, torrente, lleva
el canto a las hojas.
Palpitar que me descalza
del sexagónico tiempo,
de los hubieras y elegías.
Amo,
a la sombra de sus ramas,
caer dormida
y encontrarte
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