domingo, 20 de diciembre de 2015

Un ritual

Cada día
venía a buscarla,
la tomaba de la mano,
la alejaba de mí.
trenzaba su pelo
con hilos de hiedra y azucenas,
como sólo él sabía.
le daba otros nombres jugando,
después
la entregaba al río,
y en la turbulencia moría dulcemente,
de cara al cielo,
bajo los árboles de la orilla.
así lograba que
por algunas horas...
mi soledad
no fuera mía.

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